Incertidumbre

Una vez solitaria caminando por un sendero de tierra, alcé la vista hacia el horizonte, el maravilloso sol iluminaba todo. Las copas de los árboles que parecían esperarme allá, lejanas, tenían luminosidad; el verde pasto era un minúsculo golpe a la incertidumbre con su color esperanza.

Me rondaba un aire de insatisfacción. Caminaba y caminaba dolida de pérdida, sin dejar de observar que la vida estaba a mi alrededor, que el aire seguía circulando en mis pulmones, y a pesar de sentir el dolor, mi cuerpo proseguía a paso lento, ante ese sol imponente que a todos nos llega por igual.

En un momento cruzó por mi camino un conjunto de hormigas que animosamente iban a un costado en fila, y un poco más allá, sentada al borde de una entrada a un campo se encontraba una señora entrada en años. Su pelo cano, pollera con estampa escocesa, y profunda mirada hacia el horizonte. Me acerqué a ella como un imán sin saber por qué, sólo caminé autómata hasta ponerme en frente. Miré sus ojos brillantes, las marcas en el rostro, su larga vida; y le pregunté, ¿a dónde va el dolor del mundo?

Me senté a su lado, y así permanecimos en silencio, contemplando el horizonte, con la incertidumbre a cuesta.

© Romina R Silva

Taller de Escritura Creativa 2018

Taller de Escritura Creativa

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